jueves, 28 de mayo de 2015

Explicar el amor con las curvas de oferta y demanda.

El diario de información financiera Financial Times, en su edición digital, tiene un consultorio econo-sentimental, una sección de preguntas y respuestas llamada "Querido economista". El otro día publicaron esta:

"Querido economista: Si reduzco la oferta ¿Mi precio puede subir?
Tuve una relación a larga distancia con mi ex-novia durante seis meses, yo en Bangladesh y ella en Inglaterra. Al principio, todo era maravilloso, pero luego la curva de demanda de mi novia hacia mí parecía estar desplazándose lentamente hacia la izquierda. Paranoico, empecé a prestarle mucha más atención, por lo que de alguna manera estaba desplazando mi oferta hacia la derecha. Consecuentemente, mi precio cayó. Rompimos, pero  la convencí de volver.
Volvimos a la normalidad y hablábamos durante muchas horas todos los días. Decidí que intentaría  mudarme por ella y conseguí una plaza para continuar mis estudios de economía en el Reino Unido. Ella comenzó a actuar de forma muy extraña, hasta que hace unos días me dijo que ya no me quiere y rompió definitivamente conmigo.
Seguimos siendo amigos y hablando por teléfono de vez en cuando, pero ella inventa excusas que no parecen demasiado racionales. Creo que está confundida y que podría volver conmigo si juego mis cartas adecuadamente. ¿Debo reducir drásticamente la oferta y esperar a que de esta manera mi precio suba? La amo más que a nada. Mi curva de la demanda por ella es perfectamente inelástica.
Anon, Bangladesh".
Esta es la respuesta que recibe de su consultor econo-sentimental:
"Estimado Anon:
Creo que deberíamos de olvidarnos de las curvas de oferta y demanda y tratar esto como un problema de información imperfecta. Antes de cambiar de continente, necesitas averiguar lo que su ex-novia piensa.
Culpas a tu desesperada necesidad de ella de su cambio de comportamiento – y probablemente esto no ha ayudado. Incluso si consigues salvar  esta relación, seguramente lo único que habrás  logrado será fregar los platos el resto de tu vida.
Recuerda que ella redujo la demanda antes de que tú incrementases la oferta. ¿Por qué? Dos hipótesis: Ella estaba realmente preocupada por la naturaleza de la relación a larga distancia, o encontró a alguien a quien prefiere antes que a ti.  Contrasta cada uno de estos argumentos con el hecho de que cuando dijiste que volvías a Inglaterra, ella te dejó. Está muy claro: vuestra relación se ha acabado. Sí, debes “reducir drásticamente la oferta” a esta chica, pero no con la esperanza de volver con ella".
¿No crees que un diario tan serio como el Financial Times publique este tipo de artículos? Pues lo puedes comprobar aquí.

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