martes, 16 de octubre de 2012

Premio Nobel de economía 2012.

Hace un par de días se concedió el premio Nobel de Economía a Alvin E. Roth y Lloyd S. Shapley. No pensaba escribir un post sobre el tema, ya que no conseguía entender muy bien por qué se lo habían dado, pero he encontrado un artículo que lo explica de forma sencilla e incluso con gracia, así que os lo reproduzco aquí. En él explica que sus estudios han conseguido utilizar la teoría de juegos para mejorar, por ejemplo,  la asignación de nuevos médicos en los hospitales, de estudiantes en las escuelas , de los órganos a trasplantar con los respectivos receptores». O, por qué no, a cada persona con su pareja perfecta:


(...) "Su labor investigadora aborda un problema económico central, la optimización de las asignaciones entre oferta y demanda. A partir de la teoría de los juegos cooperativos, Shapley estudió y comparó distintos métodos de emparejamiento para lograr asignaciones estables, desarrollando varias herramientas específicas, en particular el denominado algoritmo de Gale-Shapley, Tomando como base ese algoritmo, al que introdujo distintas modificaciones, Roth rediseñó con éxito los métodos usados por instituciones para emparejar por ejemplo a médicos con hospitales, estudiantes con escuelas o donantes de órganos con pacientes que necesitan un trasplante.
Para verlo mejor, y poder soltar esta historia en un bar cuando salga el tema tan manido del Nobel de economía, vamos a tratar otro mercado, el del matrimonio, en este caso vamos a ser muy tradicionales y pensemos que los hombres intentan ligar con mujeres y son ellas las que elijen.
Al principio, cada hombre intentará ligar con la mujer que más le guste. Algunas mujeres tendrán múltiples pretendientes y algunas no tendrán ninguna. En lugar de aceptar su propuesta favorita, las mujeres rechazan las propuestas que no pasan un cierto listón que ellas se han puesto y dejan pendiente la decisión entre aquellos que sí lo han pasado. Los rechazados, en vez de hundirse y aguar sus penas con Gin Tonics irán a por su segunda opción, luego a por su tercera y así hasta que no queden más. En este caso de superhombres  persistentes y resistentes al fracaso, muchas mujeres que no encontraron su “principe azul” en la primera ronda lo podrían encontrar una vez que éste ha sido rechazado por las “jefas de las animadoras” de turno y finalmente las mujeres seleccionarían al elegido entre los finalistas que hayan caído rendidos a sus encantos. El proceso se repite una y otra vez hasta que todos estén emparejados.
Este sistema no garantiza que el feo se quede con la tía buena ya que está pensado para que todos acaben con la mejor pareja a la que puedan aspirar.
Problemas similares han surgido en grandes distritos escolares urbanos que han tratado de crear sistemas de elección de escuela pública, para que sea la preferencia de las familias y no factores geográficos los que determinen qué alumnos van a qué escuelas. En 2003, Roth ayudó a Nueva York a rediseñar el sistema de asignación de bachillerato y fue capaz de lograr una reducción del 90 por ciento en el número de estudiantes que terminaron administrativamente asignados a una escuela que no estaba en su lista de preferencias. Este sistema también ha sido aplicadas al mercado de donaciones de riñón para solucionar los problemas que daban las listas de espera con los donantes compatible e incompatibles.
Como veis un premio Nobel con mucha aplicación práctica, sencillo de entender y lo mejor de todo, que no servirá como escusa para subir impuestos… (...). 
Bueno, por lo menos no ha pasado como en la entrega del Nobel del año pasado:




Podemos  recordar la historia de Alfred Nobel, aunque seguro que todos la conocéis. Fue un investigador y empresario sueco que patentó más de 350 productos, entre ellos la dinamita, que resolvía el problema de la gran inestabilidad de la nitroglicerina. A partir de ese momento, evitó las muertes que se producían durante la manipulación de la misma, entre ellos su propio hermano pequeño, lo cual seguramente fue un estímulo en sus investigaciones. Sus inventos fueron de enorme importancia para la construcción, la minería y la ingeniería, por ejemplo en los pozos de petróleo, y con todo ello acumuló una enorme fortuna. Pero también fue utilizado para la industria militar, lo que le creó una gran sensación de culpa por el mal y la destrucción que sus inventos pudieran haber causado a la Humanidad en los campos de batalla. Por ello, en 1895 redactó su testamento legando la mayor parte de su fortuna a una sociedad –La Fundación Nobel–, con el encargo de otorgar una serie de premios anuales a las personas que más hubieran hecho en beneficio de la Humanidad en los terrenos de la física, química, medicina, fisiología, psicología, literatura y la paz mundial. Hechos que engrandecieran a la humanidad en lugar de empobrecerla. Para ello en su testamento dispuso: “Mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad…”. Murió un año después, y los premios empezaron a concederse el año 1900. A partir del año 1969 se introdujo también el Nobel de economía. La finalidad del premio es evitar las preocupaciones económicas del laureado, para que así pueda desarrollar mejor sus futuros trabajos.

Puedes leer el artículo completo aquí.

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