martes, 24 de abril de 2012

2º. Bootstrapping.


Acabamos de terminar de ver las fuentes de financiación. Para poner en marcha un negocio, los emprendedores diponen de varias fuentes de dónde obtener los recursos necesarios. Desde las 3 "F" (Family, Friends and Fools), el dinero que ellos mismos aportan de su patrimonio personal, la emisión de acciones o partcipaciones, o pedir préstamos a los bancos. Pero todavía hay otro concepto: el Bootstrapping. El término bootstrap procede de la expresión inglesa "to pull oneself up by one's bootstrap" (que podría traducirse por levantarse mediante el propio esfuerzo), la cual está tomada de una de las Aventuras del Barón Munchausen, personaje ficticio del siglo dieciocho creado por el escritor Rudolph Erich Raspe, en la cual el barón había caído al fondo de un lago profundo y, cuando creía que todo estaba perdido, tuvo la idea de ir subiendo tirando hacia arriba de los tiradores (bootstrap) de sus propias botas. En los negocios, es un término que hace referencia a empezar algo sin recursos o con muy pocos recursos. Cuando ninguna de las  fuentes de financiación tradicionales está disponible, y siempre que no se requiera una fuerte inversión inicial, cabe la posibilidad de empezar el negocio sin ningún capital inicial y sin ayuda, basándose en los clientes potenciales, o sea, la empresa se financia únicamente con las primeras ventas. Significa ejercer una actividad emprendedora  únicamente con los medios que se tienen al alcance (un garaje, un teléfono móvil y, seguro, un ordenador con conexión a Internet), para ir creciendo y posteriormente reunir financiación necesaria para alcanzar nuestra meta.

Por ejemplo, si nuestra idea es crear una tienda de ropa, podremos comenzar usando Internet para empezar a realizar ventas y captar clientes aprovechando la multitud de canales de venta existentes, como por ejemplo eBay. Otro ejemplo, sería hacer servicios de catering a domicilio ofreciendo nuestros productos si queremos crear un restaurante. Un sector muy dado al Bootstrapping podría ser el del desarrollo de software, ya que  para implementar una idea sólo es necesario disponer de tiempo, un ordenador e Internet, recursos disponibles en la mayoría de las ocasiones con un coste despreciable.

Una de las mayores ventajas del Bootstrapping es el riesgo, casi cero, ya que no le deberemos nada a nadie y si fracasamos, no habremos perdido demasiado, siempre podemos intentarlo de nuevo. Como dice un proverbio chino: "Si te caes siete veces, levántate ocho".

Aunque sea una forma lenta para comenzar, quizá puede ser la única vía para muchos emprendedores. Y aunque se fracase, será una experiencia impagable para futuros proyectos.

Lo he leído aquí.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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