sábado, 15 de octubre de 2016

Nobel de economía 2016.

Se ha concedido el premio Nobel de Economía a un británico y un finlandés, por sus estudios sobre los contratos laborales.




El economista británico Oliver Hart, profesor de la Universidad de Harvard, y el finlandés Bengt Holmström, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), han obtenido el Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria deAlfred Nobel, conocido popularmente como Nobel de Economía.

La Academia sueca ha otorgado este galardón a los dos economistas "por su contribución a la teoría de los contratos", subrayando la importancia de las herramientas teóricas creadas por Hart y Holmström a la hora de comprender los contratos en la vida real y las instituciones, así como los riesgos potenciales en el diseño de los contratos.

Han estudiado como influyen en la negociación de los contratos algunos factores como la incertidumbre, los incentivos, las tareas múltiples y la delegación de tareas, los contratos en los que una parte tiene compromisos con terceras personas (el propietario de la empresa, los accionistas, políticos...), la aversión al riesgo, las retribuciones en función del rendimiento, el esfuerzo, la negociación y renegociación de los contratos...

El verdadero avance es el método que Holmstrom ofrece para contestar estas preguntas y desarrollar predicciones contrastables empíricamente. Desde entonces, son numerosísimos los estudios que han mostrado la relevancia de este modelo para entender el diseño de incentivos en el mundo real.

A mi me gusta esta noticia por el uso que hacen de los modelos matemáticos, y por el énfasis que ponen en los incentivos, que bajo mi punto de vista tienen más importancia de la que se les da, y su ausencia está haciendo funcionen mal muchas cosas en las sociedades desarrolladas.

Por lo menos, en esta ocasión los dos economistas han desarrollado ideas semejantes, no como en otras ocasiones, en que se ha concedido a profesores que defienden ideas contrapuestas. Aquí tienes un ejemplo explicación con un símil futbolístico.

Y si quieres, podemos recordar la historia de los premios Nobel, aunque seguro que todos la conocéis. Alfred Nobel fue un investigador y empresario sueco que patentó más de 350 productos, entre ellos la dinamita, que resolvía el problema de la gran inestabilidad de la nitroglicerina. A partir de ese momento, evitó las muertes que se producían durante la manipulación de la misma, entre ellos su propio hermano pequeño, lo cual seguramente fue un estímulo en sus investigaciones. Sus inventos fueron de enorme importancia para la construcción, la minería y la ingeniería, por ejemplo en los pozos de petróleo, y con todo ello acumuló una enorme fortuna. Pero también fue utilizado para la industria militar, lo que le creó una gran sensación de culpa por el mal y la destrucción que sus inventos pudieran haber causado a la Humanidad en los campos de batalla. Por ello, en 1895 redactó su testamento legando la mayor parte de su fortuna a una sociedad –La Fundación Nobel–, con el encargo de otorgar una serie de premios anuales a las personas que más hubieran hecho en beneficio de la Humanidad en los terrenos de la física, química, medicina, fisiología, psicología, literatura y la paz mundial. Hechos que engrandecieran a la humanidad en lugar de empobrecerla. Para ello en su testamento dispuso: “Mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad…”. Murió un año después, y los premios empezaron a concederse el año 1900. A partir del año 1969 se introdujo también el Nobel de economía. La finalidad del premio es evitar las preocupaciones económicas del laureado, para que así pueda desarrollar mejor sus futuros trabajos.

Puedes leer sobre todo esto aquí o allá.
La entrega de estos galardones se realizará, de acuerdo a la tradición, en dos ceremonias paralelas, en Oslo para el de la Paz y en Estocolmo los restantes, el día 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

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