jueves, 20 de abril de 2017

13. 02. 4. El impuesto de sociedades.

El Impuesto de Sociedades (o sobre los Beneficios) en un impuesto directo, subjetivo y progresivo que grava la obtención de beneficios por parte de las empresas. 

Es directo porque se aplica a cada empresa en particular. Y es proporcional porque, con algunas excepciones, se paga un tipo que varía  entre el 15 y el 30 %. 

A las empresas se les supone la nacionalidad de su domicilio fiscal, lo que hace que algunas empresas fijen su domicilio en otros países para ver reducida la cuantía de este impuesto. Por ejemplo, en Irlanda el impuesto de sociedades es del 12%, lo que hace que muchas empresas se domicilien allí (como Zara). O el escándalo de Luxemburgo, en dónde un edificio de 4 plantas acoge a 1.600 compañías, o la oficinista que tiene cargos en 11.000 empresas. Puedes leer algunos ejemplos de fraudes fiscales de las empresas en este artículo. Como en economía nada es gratis, cada vez que una empresa evita pagar impuestos en España, sólo hay dos alternativas: o bien hay que reducir la calidad de las prestaciones públicas, o bien los que siguen pagando deben pagar más.



Supongo que todos conocéis lo que es un trabajador autónomo (o empresario individual, trabajador por cuenta propia o freelance). Una de las  diferencias entre constituir una empresa para hacer una actividad empresarial o hacerlo como autónomo es que en el 1º caso, se tributa a través del Impuesto de Sociedades (máximo 30 %), mientras que en el 2º caso se hace a través del IRPF (máximo 52 %). Esto hace que muchos autónomos creen una empresa para pagar menos impuestos.

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